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Esta lluviosa mañana en Sydney la aproveché primero para acercarme a las academias de inglés que hay en el centro. En la primera de ellas tras contarme todo el rollo, enseñarme las instalaciones y demás me dijeron que no tenían plazas hasta el 11 de agosto, asi que menos mal que ya iba yo con la lista de sitios aprendida que debía mirar, y me dirigí a la segunda escuela, que está detrás del ayuntamiento, allí me dijeron que no había problemas y que podría comenzar el lunes las clases, aunque claro, en realidad las clases, clases, empiezan el martes, por que el primer día te hacen la prueba de nivel, hablas con el director de estudios, te explican un poco como va todo, etc... asi que allí nos presentaremos a las 8.30am.


Después y aprovechando que ya era casi las 13:00h me acerqué a misa a la catedral, esperando no encontrarme ya a nadie conocido, a pesar de que Sydney sigue lleno de peregrinos italianos y brasileños, y cual no sería mi sorpresa al percatarme que 4 bancos delante de mí, se encontraba Goyo, el delgado diocesano de juventud de la diócesis de Madrid, asi que al acabar la misa me acerqué a saludarle y estuve charlando un rato.




ALGUNAS FOTOS DE LA TIENDA DE LA WYD



Se encontraba con toda la delegación, que eran 7 en total, y andaban cerrando cuentas con la organización de Sydney, y esperando a que regresara el último grupo de españoles que salían ese mismo día a mediodía. Asi que me junté con ellos, algunos de los cuales aprovecharon para hacer sus últimas compras en la tienda de la WYD, y acabaron invitándome a comer, ya que además de celebrar la fiesta de nuestro patrón, uno de ellos estaba de santo. Fuimos a su hotel en el monovolumen que llevaban y aprovecharon para dejar allí las compras y nos acercamos a comer enfrente de su hotel, estaban en el barrio español y el santo manda, asi que nos comimos unas buenas paellas precedidas por sus correspondientes tapas y pinchos, mientras intercambiamos puntos de vista sobre está jornada y la próxima que será en Madrid. Y que según dicen los rumores y escuché a Goyo, se pretende hacer en la 3ª o última semana de agosto del 2011, si desde el Vaticano no obligan a hacerla coincidir con el día 15 de agosto.

Tras una larga sobremesa y la buena degustación de nuestros productos nacionales (excepto el vino que pedimos uno foráneo), unos optaron por seguir con la tradición española y eligieron la siesta y yo acompañé a los otros a las últimas compras, iban a la caza y captura de perlas y ópalos y debido a mi ignorancia en el tema, me pareció interesante adentrarme en ese desconocido mundo y del que tanta fama tiene Australia.

Cruzamos un par de calles y en la primera joyería que vimos decidieron pararse, uno de ellos andaba buscando un par de cruces de ópalos y el otro, Germán, una perla para su madre, tras estar mirando un rato en la tienda, finalmente nos pasaron al reservado (o zona VIP) y bajó a atenderos una chico muy amable que hablaba castellano. Y así fue como nos estuvo explicando cual era el origen de las perlas que ellos vendían, que tipos de perlas había, en función de que se valoraban más, etc...el caso es que Germán que venía buscando solo una perla para su madre, sin engarzar ni nada, acabó llevándose un collar con nada más y nada menos de 51, y es que le salía más rentable, sacrificar un poco el tamaño de las perlas y la perfección geométrica y llevarse un precioso collar por menos del doble de lo que le costaba la perla sola, al parecer tenían esa semana un 35% de descuento en collares y luego se descontaba el 10% de TX FREE al sacar el producto del país.

Después nos tocó la misma historia pero con los ópalos y ya puestos le dijimos que nos contará la historia de los diamantes rojos, asi que aqui abajo os dejo un resumén del tema


PERLAS


Las perlas " South Sea", o "perlas de los mares del Sur" se distinguen por su gran tamaño.

Los diámetros varían de 9 a 17 mm, pero en raros casos pueden llegar también a 20 mm. Se dividen fundamentalmente en dos grupos, perlas blancas y perlas negras, cada uno de ellos
comprende gran variedad de matices y colores.

Las perlas del primer grupo se cultivan en Australia principalmente; las perlas negras, entre las cuales se encuentran las legendarias perlas negras de Tahití se cultivan en una amplia franja del Pacífico meridional, desde las islas Cook, hasta la Polinesia francesa.

La perla australiana es única dado su variedad de color, que según los clasificadores australianos puede ser: blanco, rosa, plata , azul, gris, crema, amarillo, verde u otro.
Aunque la perla más codiciada es, la escasa blanca rosada,(la popularidad impacta en el precio), (famosa por ser encontrada en la Costa Noroeste de Australia), el color no es de importancia para el valor intrínseco de la perla.


La calidad

Las características esenciales que determinan la calidad de una perla son las siguientes:

• Lustre, la característica más importante de una perla, que viene determinado por la luz reflejada en su superficie y que está directamente relacionada con la calidad y cantidad de las distintas capas de nácar.


• Superficie libre de manchas, abultamientos, imperfecciones o hendiduras.


• Forma. Las más cotizadas son las que son perfectamente redondas.


• Tamaño. Las más grandes son las australianas, que oscilan entre los 10 y los 20mm de diámetro.


• Color. En esto depende mucho el gusto personal.
Entre las perlas de Australia las hay con una ligera tonalidad rosada, blancas-plateadas, de color crema y dorado.


ÓPALOS


Coober Pedy: la ciudad bajo tierra en Australia
Coober Pedy: la ciudad bajo tierra en Australia
Un pueblo que vive debajo de la tierra, una bella piedra que atrae a miles de personas, una ciudad minera, una tentación que se oculta bajo un suelo rojo.
Vida subterránea
Cuando llegás a Coober Pedy después de atravesar 850 kilómetros al norte de Adelaida o 690 kilómetros al sur de Alice Springs, en Australia, te encontrás en el medio de un abrasador desierto de polvo rojo donde aparece un pueblo minero rodeado de grandes máquinas excavadoras. Sólo más tarde descubrís que debajo del suelo rojo que estás pisando hay hoteles, iglesias, restaurantes, comercios, casas de familia y galerías de arte.
El 50 por ciento de los habitantes de Coober Pedy vive en casas excavadas debajo de la tierra, que los locales llaman dugouts.
Esto nació luego de que, en 1915, un hombre y su hijito encontraran un inmenso ópalo mientras recorrían la zona buscando oro. Entonces la Fiebre del Ópalo convirtió a esta parte del desierto en un inmenso queso gruyere lleno de agujeros y túneles hechos por los pioneros desesperados por encontrar la bella piedra.
La ciudad pasó por sucesivos períodos de abandono y de invasión, según se encontraran o no nuevas vetas. Los soldados australianos, al regreso de la Primera Guerra Mundial, trabajaron en los socavones del desierto.

Más tarde llegaron al lugar inmigrantes yugoslavos y serbios que se instalaron también a vivir bajo tierra y construyeron la primera Iglesia Serbia subterránea con paredes de tierra comprimida.

Revolviendo las sobras
Una actividad compartida por lugareños y visitantes es el noodling, como llaman a revolver el material de deshecho de piedra partida que se acumula junto a las excavadoras, con la esperanza de encontrar trozos de ópalo que los mineros hayan pasado por alto.

Muchos australianos viven de esta actividad que reditúa buenos trozos de ópalo en bruto. Para hacer esto se obtiene previamente un permiso del dueño del terreno. Además hay que tener mucho cuidado de mirar dónde uno pisa porque hay zonas llenas de agujeros verticales que penetran la tierra donde sería muy peligroso caer.

La piedra deseada

El ópalo debe su belleza a que su masa silícea retiene minúsculas gotitas de agua en su interior que refractan la luz formando los colores. Se formaron hace 80 millones de años, cuando Australia se elevó del océano y el silicio quedó apretado en el lecho de rocas. El ópalo es la única razón por la que este pueblo recibe unos 100.000 visitantes de todo el mundo por año.
El pueblo produce el 70 por ciento de la producción mundial de la piedra que brilla con los colores del arco iris. Coober Pedy es la Capital Mundial del Ópalo, piedra nacional australiana.

Cuando comenzó la Fiebre del Ópalo los aborígenes nómades de la región se sorprendieron tanto al ver a los hombres blancos metidos de cabeza en túneles en la tierra que llamaron a estos campos Kupa Piti, que en lengua aborigen significa hombre blanco en un agujero. El nombre inglés de Coober Pedy es tan sólo un anglicismo del nombre indígena Kupa Piti.
Es difícil salir de Coober Pedy sin llevarte un ópalo de recuerdo. Claro que ninguno será como el Olympic Australis, hallado en 1956, de tres kilos y medio de peso. Pero podés llevarte un discreto opalito por unos 35 dólares. Hay que tener en cuenta que los valores de los ópalos varían según su diafanidad, color (los más caros son los rojos, seguidos por los verdes y luego los azules) y tipo de luces o reflejos que tengan adentro.

Paisaje lunar
El agua que sobra en el interior de los ópalos es la que falta en el desierto: el agua de este sitio viene con un caño de una fuente a 30 km de distancia. El clima tórrido siempre fue tan difícil de soportar que vale la pena entrar a estas casas de paredes de tierra compacta, donde no falta ningún elemento de confort y la luz eléctrica está encendida todo el día, y para entender por qué todos siguen habitando este sitio fresco y protegido del sol abrasador.
Los paisajes lunares (o marcianos, por el color de la tierra) de Painted Desert y Breakaways -cerca de Coober Pedy- fueron escenario de muchas películas de cine, entre ellas Mad Max III y Priscilla, la reina del desierto.
El hotel más insólito es el Desert Cave Hotel, el único hotel bajo tierra del mundo, que tiene gimnasio, sauna, restaurante italiano, bodega, negocios de souvenirs y taller de talla de ópalos, todos bajo tierra. El hotel es de excelente nivel y buen gusto, cobra 152 dólares la habitación simple o doble y organiza excursiones por los alrededores, una de ellas para excavar en las minas en busca de tu propio ópalo. Una comida en el exclusivo hotel sale entre 20 y 35 dólares.

Además de conocer a fondo la cuna de la piedra que lanza luz desde su interior, este sector del Outback te permite conocer los ranchos ganaderos más grandes del mundo, y realizar recorridos por la zona acompañando al cartero en cada parada, que siempre incluye té helado o un trago de ron, invitación del dueño de casa.


DIAMANTES... os dejo un link en inglés